sábado, 5 de mayo de 2012

Virgilio Gómez o el genio de Oaxaca
Leo ZELADA

25 de enero de 2011. Oaxaca. México.- Conocí al pintor mexicano Virgilio Gómez en las aceras de Quillca y las calles del jirón de la amargura fue nuestro común infierno.
Me dijo que era pintor y que amaba el centro histórico de Lima. Aquel día bebimos de una botella de licor de origen dudoso pero de contenido letal, de esas que abunda a precios baratos en las bodegas para marginales por los alrededores de la plaza Francia.
Me acuerdo que hablamos de poesía y de México y su entrañable Oaxaca. Nunca había visto un pintor tan ligado a la vida bohemia con la autenticidad de Virgilio.
Me acuerdo que siempre que nos encontrábamos me sorprendía con algunas hallazgos mágicos que hacia por las librerías de la avenida Camana, algunas primeras ediciones, catálogos de desconocidos artistas plásticos u obras de autores mexicanos que yo desconocía.
Me decía que le gustaba contemplar los balcones coloniales, las grietas en el asfalto y el aroma de las páginas de los libros antiguos.
El era un viejo cascarrabias, le encantaba dar la contra siempre en nuestras eternas conversaciones que teníamos en El Averno (Bastión de la contracultural limeña).
Tal vez ese carácter polémico era solo una impostura que tenia para provocar en nosotros una actitud critica permanente y no dejarnos impregnar con la opinión conformista que abundaba en el circuito cultural, no lo se, o quien sabe, solo era la expresión de su atormentado laberinto interior que fluía en sus lucidas e irreverentes palabras.
Es un maestro decía para mis adentros, un genio de la oscuridad. Alguna vez tuve una discusión con él y nos dejamos de hablar varios meses, mas luego un día de repente volvimos a conversar como si nada hubiera pasado y nuestra amistad continuo incólume a pesar de nuestras fuertes y conflictivas personalidades.
Yo siempre le animaba a hacer una exposición individual de sus últimos trabajos, pero el me decía que no le interesaba mostrar su arte en las galerías, que si alguna vez volvía a exponer sus cuadros lo haría en un lugar donde se sintiera augusto y la gente común y corriente a la que el amaba pudiera apreciarla sin mayor ceremonia.
Era un autentico maldito. Empero era de una sencillez y desprendimiento que no es común ver entre los artistas, ya que participó en muchas colectivas y proyectos artísticos con jóvenes pintores.
Ahora me encuentro en Madrid y me he enterado de su deceso y no puedo dejar de sentir tristeza y rabia de ver como otro gran artista latinoamericano es solo reconocido a su muerte. Ironía de la vida, la muerte “Aquella implacable mujer que lo acompaño fiel por las esquinas y bares tratando en vano de alcanzarle”, lo ha tomado para si.
No obstante la parca paradójicamente lo ha acercado a nosotros, a la grandeza de su pintura, a la inmortalidad de sus palabras y al corazón de sus discípulos que hoy esparciremos sus cenizas por todos los rincones del mundo donde se merece estar su genial obra.
Un abrazo Virgilio, viejo cascarrabias entrañable.

lunes, 30 de abril de 2012

Formó el “Grupo de los Cinco”, que a la postre fue un grupo de vanguardia
Kareen Spano

19 de Marzo de 2006
De la generación del 50, catalogado por el maestro René Santiago como el pintor de la sencillez, de la línea y el sentido del color, Virgilio Gómez Ramírez falleció el pasado 31 de enero en la Ciudad de Lima, Perú, en donde vivió los últimos doce años.

Originario de La Paz, Loxicha, Oaxaca, Virgilio Gómez nació el 16 de mayo de 1936, tenía 69 años. Realizó sus estudios de pintura en la Escuela de San Carlos y en La Esmeralda en la ciudad de México.

En los años cincuenta se integró a la primera generación de pintores de la Escuela de Bellas Artes de Oaxaca y junto con los maestros Liborio López Navarrete, Mario Ramírez, Jaime Hernández, Teodoro Velasco y Filiberto Heredia formó el “Grupo de los Cinco”, que a la postre fue un grupo de vanguardia en todas las disciplinas de las Bellas Artes, pues se integraron personajes dedicados a la danza, el teatro, escritores, directores de cine; los cuales conformaron un amplio grupo de más de treinta elementos, en el que encontramos a Enrique Audiffred, Raymundo Villalobos, Luz María Lagunas, Francisco Toledo y otros.

Virgilio Gómez fue un creador y un incesante buscador de nuevas formas para plasmarlas en su trabajo plástico, escultor, ceramista; un maestro para toda todas las generaciones de los cincuenta, sesenta y setenta.

No podemos olvidar su militancia dentro de la izquierda y su amor por Oaxaca, fue el guía para muchos de los visitantes de nuestro estado, él fue quién les abrió los ojos para ver nuestra esencia a través de nuestras riquezas tangibles e intangibles, amigo de los buenos mezcales y de la buena mesa.

Nuestro amigo ya fallecido el maestro René Santiago, alguna vez escribió:
La recia y definida personalidad de Virgilio Gómez significa un contrapunto en el desarrollo de la historia de la pintura mexicana. Amplio conocedor de la magia del color y de las caprichosas formas que conforman su obra; académico primero y como Picasso, después rompe la tradición para unificar su obra ante sugerencias a veces abstractas y de un colorido un tanto uniforme y concreto, lo cual define su estilo y enmarca, su amplia trayectoria.

Las formas que maneja nos recuerdan improntamente – claro, sin que haya influencia de Jackson Pollock- sugiere una retórica de forma y condensación de color. La aventura de Virgilio es un comprimido de experiencias por el amplio recorrido de la memoria; esa riqueza de experiencias propias y ajenas se adhieren en su obra con su propia libertad de pintor.

Hace más de treinta años conocí a Virgilio Gómez, vivía entonces en una agradable casa en San Luis Beltrán, aquí en Oaxaca. Recuerdo de aquella época que su obra, ya hecha, pulida ya, sugería lo que se ha dado por llamar “arte orgánico”; fantasías de generosas pesadillas que hicieron posible aquellos muros de adobe, paredes maestras de las casas abandonadas o sin el menor mantenimiento y presas de la humedad cansada por las intensas lluvias que reciben la cifela; muros espectaculares de extraño colorido, pero al mismo tiempo plenos de un cromatismo conciso que en lo mínimo rompe las reglas de la teoría del color.

Desde entonces, estaba allí la Marcha de Virgilio, el número implicaba ya seria responsabilidad del espectador. Es atrevido pero lo digo: Los valores táctiles habían huido, para incursionar al artista no precisamente en lo abstracto como pintura, sino abstracto como imagen, esto es, el contexto del pensamiento de quien percibe el sentimiento de las formas y de los colores.

El trabajo constante de su época académica –sin comprometer al pintor- repito, me recuerda la vida plástica de Picasso. He visto infinitas veces los trabajos del pintor de los Saltimbanquis en su primera fase y luego, años adelante sus composiciones que, junto con Braque hicieron el cubismo.

Virgilio Gómez pasó por esas etapas que todos los pintores serios, concientes, asumen con su tiempo que les tocó vivir. Virgilio logró cuando menos lo esperaba, la sencillez de la línea y el sentido del color: aparte, claro está, de su viaje por Sudamérica desde hace ya varios años; el conocimiento de esas antiguas historias del arte de nuestro continente, lo reafirmaron y lo condujeron al estado actual.

Ahora en plena madurez sigue luchando por encontrar otros mundos fantásticos dentro de su singular eje. Tal es el pintor.

Por otra parte, Francisco Toledo reconoció siempre la influencia que Virgilio ejerció en él, al declarar en una entrevista: “fue en el Instituto de Bellas Artes, donde inicié mis estudios de pintura en compañía de otros destacados alumnos, entre otros Virgilio Gómez, quien influyó mucho en mí, ya que me contagió su gran admiración por la belleza de la ciudad de Oaxaca y me convenció de que había que luchar por conservarla. Desde entonces y hasta hoy, apoyado por un grupo de ciudadanos oaxaqueños he luchado por salvaguardar el patrimonio histórico, cultural y ecológico del estado”.

Hoy el maestro Virgilio Gómez Ramírez ya no podrá más trazar líneas ni jugar con el color, pero regresará, regresará con nosotros en unos días, para quedarse para siempre en esta ciudad que nunca vio y reconoció la grandeza de su espíritu de artista.

Noticia extraída del Diario El Imparcial de México el dia 13/02/2006

 

Saludo al Perú

(Bolero)
Texto: Virgilio Gómez Ramírez, 1995
Música: Luis Salazar Orsi, 1995

Vengo a atar lo que estaba desatado.
Vengo a oír la marea de las piedras,
de los ríos increíbles de agua,
de lágrimas y de rocas.
A eso vine,
a oler la fragancia marina
de tus vértices, Perú.
Y si no lo pudieras creer,
pregúntaselo a las tierras heladas,
a las piedras mojadas,
y a la arena
sobre la que he dormido
Aquí, aquí en el Perú.
A eso vine,
a atar ese pequeño nudo
de alegría y dolor,
que nos une.
Piedra contra piedra,
palabra contra palabra,
para hacer otro mundo.

sábado, 28 de abril de 2012

Estimados amigos


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En meses anteriores comentamos con ustedes sobre la intención de realizar un sencillo pero sentido Homenaje a Virgilio Gómez, amigo cercano de todos nosotros y hombre de vanguardia aún en estos tiempos.
Después de peregrinar por distintos lugares solicitando apoyo para consolidar este anhelo, la Biblioteca Henestrosa a través de su director Freddy Aguilar Reyes nos abrió las puertas facilitándonos las instalaciones y apoyo logístico para la realización de este HOMENAJE al amigo, al hermano, al artista, al Maestro Virgilio.

El día miércoles 16 de mayo a las 19 hrs. será el día indicado en vista de que se trata de su natalicio número 76.


La idea es recordarlo a través de las palabras de sus amigos cercanos, celebrarlo con teatro y música y conocerlo como artista para quienes no le conocieron presentando una pequeña muestra de su obra pictórica que será coloca en los corredores de la Biblioteca.
Esta pequeña exposición solo será posible si la OBRA de Virgilio, con la que tú cuentas la puedas facilitar para exhibirla durante un mes en la Biblioteca Henestrosa con la seguridad de contar con el resguardo necesario por parte de la Biblioteca.

Te pedimos de ser posible puedas tú mismo llevarla a la Biblioteca Henestrosa ubicada en Porfirio Díaz 115 esquina Morelos a fines del mes de abril  o bien nos indiques en donde y el día en que podemos pasar por ella.

Agradecemos tu granito de arena para recordar a Virgilio Gómez

Adrián Gómez tel.-132 74 22
Lucía Cordero tel.- 520 38 25 (26)
 o
Entregar las obras en la Biblioteca Henestrosa con Jorge Velázco de 9 a 3 p.m.

viernes, 27 de abril de 2012

En la   Paz Loxicha, el Ayuntamiento rinde homenaje al pintor Virgilio Gómez Ramírez quien falleciera hace 17 años en Perú donde se autoexilio como un acto de protesta por la indiferencia de las autoridades culturales  de ese tiempo.

Por. José torrentera o. / Panorama del Pacífico

27 de enero de 2011. San Agustín Loxicha, Oaxaca .- En la   Paz Loxicha, el Ayuntamiento rinde homenaje al pintor Virgilio Gómez Ramírez quien falleciera hace 7 años en Perú donde se autoexilio como un acto de protesta por la indiferencia de las autoridades culturales  de ese tiempo.
Virgilio Gómez nativo de la paz  Loxicha, formo parte del grupo de los cinco formado por los primeros alumnos de la entonces naciente escuela de bellas artes ellos eran  Jaime Hernández, Liborio Navarrete, Sergio Rodríguez  y  Sergio Filiberto Heredia
Flavio Pérez Pérez presidente municipal de san Agustín Loxicha  a través de su regiduría de cultura  informo que se tiene programada la develación de una placa conmemorativa  en esta alejada comunidad de la luz que pertenece a la agencia de buena vista y donde el pintor  vivo su infancia cuando su padre el maestro Leonardo z Gómez era profesor en esa localidad
Virgilio Gómez Ramírez  fue un pintor que dedico su vida y su obra a cuestionar la situación política y cultural de su tiempo y fue muchas veces criticado por los culteranos al servicio de los gobiernos en turno, sin embargo su obra ha trascendido en el tiempo y el espacio y su obra es  valorada por los más exigentes críticos de arte contemporáneos que coinciden en afirmar que Gómez Ramírez abarco desde el muralismo hasta las más modernas formas del expresionismo y  surrealismo creando un estilo único e inimitable.
Un grupo de artistas peruanos que convivieron con él en lima Perú, los últimos años con Virgilio. Informaron que se está consolidando una fundación cultural con el nombre del artista oaxaqueño por esas latitudes-
En Oaxaca, pese a la indiferencia de los encargados de exaltar a los artistas que le han dado prestigió a la entidad, un grupo de amigos y familiares del artista anuncian la próxima exposición retrospectiva de un artista plástico  que con su obra y su vida dejo un legado cultural a Oaxaca.
Virgilio GÓMEZ: Una vida de Pintor
(Oaxaca, 1936-Lima, 2006)
Por Armando Arteaga

Lima, Perú.- Siempre pensé que Virgilio Gómez fue un pintor que solo quería vivir para pintar, nada más que pintar en la vida, y al pintar la vida con todos sus problemas: ponerle líneas y colores.La pintura era su pasión, y él tenía una manera muy particular de observar la vida a través de su propia pintura.Virgilio Gómez Rámirez, pintor mexicano, nacido en Miahuatlan, Oaxaca (16-04-1936), perteneció a la Generación del 50 y se le consideró maestro representativo entre los sucesivos pintores del 60 y del 70, en el contexto latinoamericano. Acaba de fallecer acá en Lima (29-01-2006). Y logró construir entre nosotros un sentimiento de admiración, y hacer el trazo de aquel bello puente de la permanente amistad entre la cultura mexicana y la peruana. Se ha convertido en un pioner, y también en un símbolo representativo de esta unidad cultural.A Virgilio le gustaba pintar lo que se le ocurriera sin ningún otro compromiso que esa fuerza por lograr las "pinturas totales", buscando la libertad expresiva del sentimiento vital, que expresaban la rapidez del pincel, dejando la huella de la permanencia o de la armonía encontrada en el cuadro, papel o lienzo, y la presencia de las líneas y los colores, rompiendo con los tradicionales conceptos del espacio y el vacío, las texturas y las superficies, las figuras y las sombras, y la impecable composición. Conocía a la perfección las reglas de la pintura clásica y los impulsos de la vanguardia.

Hombre de una cultura integral, reservado muchas veces para no emitir conceptos desacertados cuando se trataba de hablar de pintura. Siempre buscando los libros precisos, las fotografías olvidadas, las imágenes congeladas por el sabio tiempo humano, o algún detalle excepcional de la arquitectura local limeña y andina que lo embriagara, y lo remitiera a su indispensable cuaderno de dibujo (que siempre llevaba consigo), a trazar o a pintar, expontáneamente.No sé còmo hacia para pintar, pero tomaba su retazo de tiempo para hacerlo con elegancia y discreción. Le gustaba pintar lo que a él se le ocurriera, sin ningún compromiso formal que tener para vender el cuadro, cosa que evitaba siempre, pintaba por el solo acontecimiento de pintar, de extraerle belleza al lienzo, al cuadro, o al pedazo de papel sobre lo que el artista le imponía su visión y demostraba la destreza de su oficio. Hacer esto es ya una proeza que muy pocos pueden justificar. Virgilio logró realizar todo esto en su pintura, a un costo muy caro, llevando una vida dura, difícil y solitaria.