viernes, 27 de abril de 2012

En la   Paz Loxicha, el Ayuntamiento rinde homenaje al pintor Virgilio Gómez Ramírez quien falleciera hace 17 años en Perú donde se autoexilio como un acto de protesta por la indiferencia de las autoridades culturales  de ese tiempo.

Por. José torrentera o. / Panorama del Pacífico

27 de enero de 2011. San Agustín Loxicha, Oaxaca .- En la   Paz Loxicha, el Ayuntamiento rinde homenaje al pintor Virgilio Gómez Ramírez quien falleciera hace 7 años en Perú donde se autoexilio como un acto de protesta por la indiferencia de las autoridades culturales  de ese tiempo.
Virgilio Gómez nativo de la paz  Loxicha, formo parte del grupo de los cinco formado por los primeros alumnos de la entonces naciente escuela de bellas artes ellos eran  Jaime Hernández, Liborio Navarrete, Sergio Rodríguez  y  Sergio Filiberto Heredia
Flavio Pérez Pérez presidente municipal de san Agustín Loxicha  a través de su regiduría de cultura  informo que se tiene programada la develación de una placa conmemorativa  en esta alejada comunidad de la luz que pertenece a la agencia de buena vista y donde el pintor  vivo su infancia cuando su padre el maestro Leonardo z Gómez era profesor en esa localidad
Virgilio Gómez Ramírez  fue un pintor que dedico su vida y su obra a cuestionar la situación política y cultural de su tiempo y fue muchas veces criticado por los culteranos al servicio de los gobiernos en turno, sin embargo su obra ha trascendido en el tiempo y el espacio y su obra es  valorada por los más exigentes críticos de arte contemporáneos que coinciden en afirmar que Gómez Ramírez abarco desde el muralismo hasta las más modernas formas del expresionismo y  surrealismo creando un estilo único e inimitable.
Un grupo de artistas peruanos que convivieron con él en lima Perú, los últimos años con Virgilio. Informaron que se está consolidando una fundación cultural con el nombre del artista oaxaqueño por esas latitudes-
En Oaxaca, pese a la indiferencia de los encargados de exaltar a los artistas que le han dado prestigió a la entidad, un grupo de amigos y familiares del artista anuncian la próxima exposición retrospectiva de un artista plástico  que con su obra y su vida dejo un legado cultural a Oaxaca.
Virgilio GÓMEZ: Una vida de Pintor
(Oaxaca, 1936-Lima, 2006)
Por Armando Arteaga

Lima, Perú.- Siempre pensé que Virgilio Gómez fue un pintor que solo quería vivir para pintar, nada más que pintar en la vida, y al pintar la vida con todos sus problemas: ponerle líneas y colores.La pintura era su pasión, y él tenía una manera muy particular de observar la vida a través de su propia pintura.Virgilio Gómez Rámirez, pintor mexicano, nacido en Miahuatlan, Oaxaca (16-04-1936), perteneció a la Generación del 50 y se le consideró maestro representativo entre los sucesivos pintores del 60 y del 70, en el contexto latinoamericano. Acaba de fallecer acá en Lima (29-01-2006). Y logró construir entre nosotros un sentimiento de admiración, y hacer el trazo de aquel bello puente de la permanente amistad entre la cultura mexicana y la peruana. Se ha convertido en un pioner, y también en un símbolo representativo de esta unidad cultural.A Virgilio le gustaba pintar lo que se le ocurriera sin ningún otro compromiso que esa fuerza por lograr las "pinturas totales", buscando la libertad expresiva del sentimiento vital, que expresaban la rapidez del pincel, dejando la huella de la permanencia o de la armonía encontrada en el cuadro, papel o lienzo, y la presencia de las líneas y los colores, rompiendo con los tradicionales conceptos del espacio y el vacío, las texturas y las superficies, las figuras y las sombras, y la impecable composición. Conocía a la perfección las reglas de la pintura clásica y los impulsos de la vanguardia.

Hombre de una cultura integral, reservado muchas veces para no emitir conceptos desacertados cuando se trataba de hablar de pintura. Siempre buscando los libros precisos, las fotografías olvidadas, las imágenes congeladas por el sabio tiempo humano, o algún detalle excepcional de la arquitectura local limeña y andina que lo embriagara, y lo remitiera a su indispensable cuaderno de dibujo (que siempre llevaba consigo), a trazar o a pintar, expontáneamente.No sé còmo hacia para pintar, pero tomaba su retazo de tiempo para hacerlo con elegancia y discreción. Le gustaba pintar lo que a él se le ocurriera, sin ningún compromiso formal que tener para vender el cuadro, cosa que evitaba siempre, pintaba por el solo acontecimiento de pintar, de extraerle belleza al lienzo, al cuadro, o al pedazo de papel sobre lo que el artista le imponía su visión y demostraba la destreza de su oficio. Hacer esto es ya una proeza que muy pocos pueden justificar. Virgilio logró realizar todo esto en su pintura, a un costo muy caro, llevando una vida dura, difícil y solitaria.

video MAESTRO VIRGILIO GOMEZ

EN MEMORIA DEL MAESTRO VIRGILIO GÓMEZ

Virgilio
Desde las calles de una ciudad que ha perdido hasta las piedras originales de sus calles, que ha sido devastada por sexenios de abulia cultural y creativa, te vemos sentado en una de las mesas del café del portal, asiendo un libro y una idea y por supuesto una ironía sobre las desgracias que nos rodean a diario.
Virgilio es la risa que ya no tenemos porque se nos está agotando también la paciencia para vivir esta ciudad. Sin la ironía cáustica de Virgilio, los días se nos hacen más lentos, más torpes, menos habitables.
La ciudad lo extraña y nosotros podemos ahora reunirnos para recordarlo a ver si así regresan los días de la risa, los días de la feroz crítica y los días de esa conspiración contra el tedio y la repetición que nos ahoga.
Vamos a recordarlo el día 16 de mayo del 2012 en la Casa de la Ciudad. Porqué solamente así vamos a lograr mover un poco esas losas que aplastan el humor, la risotada inmisericorde contra los “otros unos” que invariablemente son esos otros, los formales, los serios y comportados, los políticamente correctos los responsables de la desgracia política, ética y cultural de nuestra ciudad.
Para hablar de Virgilio el pintor, el marxista, el militante, el maestro y el amigo, te esperamos y para hablar nada más, una revuelta contra el silencio que Virgilio no habría permitido que lo rodeara ni aun en esta ausencia que lo evoca.
Por eso vamos a hablar con él para que el silencio profanado nos regrese la risa. Y la alegría que Benedetti –su entrañable camarada- también se está cansando de defender él solo.
Patricia Álvarez